Esto es todo lo que nos queda por hacer

Esto es todo lo que nos queda por hacer
mar232020

Esto es todo lo que nos queda por hacer

En Avenjúcar seguimos con atención las noticias referidas al COVID-19, y que como a millones de personas, nos hace estar a buen resguardo. Es tarea de todos conseguir que los contagios no crezcan y recuperemos la normalidad. 

Por eso, andamos ya pensando en las cosas que volveremos a hacer en cuanto podamos. Necesitamos recuperar nuestro contacto con la naturaleza, privilegiada en este lugar y donde cielo y tierra forman un binomio único. Necesitamos vuestra compañía, las risas y las confidencias. Deseamos veros como siempre, alegres y relajados, viendo a vuestros hijos disfrutar. Anhelamos observaros tranquilos en nuestra terraza de verano, lugar de tertulias interminables y de charlas que esperan el turno de bajar a comer.

 También queremos que el comedor se vuelva a convertir en lo que siempre ha sido, un sitio en el que compartir algo más que unos platos cargados de cariño y esmero. Nuestro embarcadero volverá a ser el punto de encuentro de quienes vuelven alegres de las canoas, convirtiéndose de nuevo en un crisol de emociones. Los cangrejos y barbos se extrañan de nuestra ausencia.

 Y… ¿qué decir de Zascandiles? Sigue convertido en piedra, pensando la manera de salir de su hechizo y volver a recorrer los senderos que hace más de 100 años dejaron quienes levantaron una fábrica de luz. Zacarías es el único que puede permitirse esperar sentado bajo la sombra de un álamo centenario. Sí, en ese mágico cañón en el que duendes, hadas y criaturas del bosque están esperando su momento de seguir esparciendo magia. Ahora son los animales quienes se atreven a ocupar nuestro lugar, ellos también nos añoran.

Los barrancos echan de menos vuestro valor, vuestras risas nerviosas y esos gritos de emoción. Al igual que pasa con las sendas que bordean el río, y que tienen ahora el silencio como protagonista… Sabemos que todo retornará a ser como siempre ha sido, no tenemos otra que esperar a que la situación se calme. Así podremos volver a disfrutar de todo lo que nos queda por hacer. Porque como todo, las risas no se olvidan, los buenos momentos permanecen, y los deseos de volver a disfrutar de este idílico lugar están más vivos que nunca. 

Este silencio impuesto de manera obligada no será impedimento, es más, será un aliciente, para tumbarnos a ver el cielo de verano tachonado de estrellas. La Vía Láctea se ve como en ningún sitio en Tolosa, y volverá a ser el manto que todo lo cubra y que nos recuerde que no hay nada como perderse por aquí y dejar que las emociones afloren. Somos parte del conjunto que formamos con el universo, y en perfecta comunión con él, observaremos la vida pasar. Aquí como en ningún sitio. 

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