Los niños y Avenjúcar, una alianza perfecta

Los niños y Avenjúcar, una alianza perfecta
mar112020

Los niños y Avenjúcar, una alianza perfecta

Muchas de las personas que nos visitan lo hacen con niños. En nuestro alojamiento saben que van a sentirse casi mejor que en casa. Desde sus inicios, Avenjúcar ha destacado por la posibilidad de adaptar sus actividades a los más pequeños. Por eso disfrutan tanto y siempre quieren repetir. ¿Quieres saber por qué los pequeños se lo pasan en grande con en este rincón de La Manchuela?

 

6 razones por las que los niños disfrutan en Avenjúcar 

 

-   Son partícipes de las actividades: Salvo reservas, ellos pueden hacer actividades que están pensadas para mayores, como las canoas en aguas tranquilas. Algunos se atreven con el rapel, y la gimkhana en el paraje del Tranco del Lobo logra poner a prueba su instinto, su capacidad de organización y capacidad de trabajar en equipo. ¡Se lo pasan de miedo!

 

-   Interactúan con el entorno: El privilegiado paisaje de la Hoz del Júcar impresiona y no les deja indiferente. Por ello, se sienten parte de la naturaleza, aprender a valorarla y respetarla, a observar especies que quizás desconocen, como los cangrejos de río, cabras montesas o barbos. Es una continua lección de botánica, zoología y geología. ¡La escuela más intuitiva y divertida está aquí!

 

-   Se distraen y olvidan de pantallas: Aunque nuestro alojamiento dispone de conexión a internet, los niños que nos visitan están pendientes de otras cosas. Quieren jugar, realizar pruebas, probar la escalada, dar paseos, jugar a aventureros. Es la desconexión necesaria para unos niños acostumbrados a estar en permanente conexión. ¡Qué mejor remedio que una sobredosis de naturaleza!

 

-   Despiertan su interés por lo desconocido: Muchos de ellos no conocen el peculiar pasaje de nuestra comarca, el río ha formado una serie de cortados y barrancos impresionantes durante millones de años. Comienzan a hacerse preguntas, descubren que hay mucho más mundo del que conocen, y su curiosidad comienza a avivarse. ¿Sabías que algunos de ellos nunca había visto un río jamás? 

 

-   Descubren que comer es un placer: Es cierto que en casa como en ningún sitio, pero en Avenjúcar nadie se queda con hambre.. Tras una jornada cargada de emociones, sentarse a la mesa en nuestro comedor toma una nueva dimensión. Contamos además con menús especiales para alérgicos, intolerantes y celíacos. Todo realizado con las manos más amables y pensando en su bienestar. ¡Los platos vuelven vacíos a la cocina!

 

-   Duermen a pierna suelta: Tras un duro día de naturaleza y actividades, relajarse viendo nuestro cuelo tachonado de estrellas es el mejor aperitivo antes de irse a la cama. Llegan tan cansados que el descanso está garantizado, y así retoman la energía necesaria para la siguiente jornada. ¡O eso o quizás se pueden convertir en piedra!

 

Como se puede apreciar, Avenjúcar es el lugar deseado para venir con niños, ya que consiguen ser partícipes de todo lo que podemos ofrecer. ¿Planeamos ya la siguiente escapada?